Recientemente hemos creado un canal en Youtube llamado Mente Intuitiva aquí el texto del primer vídeo.
Saludos, habitantes del tiempo y el espacio, bienvenidos al canal mente intuitiva.
Nuestro primer vídeo tendrá como tema: La construcción de la realidad. La realidad para nosotros es una experiencia cotidiana que suponemos conocer íntimamente, que rara vez ponemos en duda y sin embargo, aunque parezca difícil de creer, consiste en una responsabilidad personal y también colectiva. Para que podamos entender lo que esto quiere decir, deberíamos formularnos la siguiente pregunta:
Esta existencia de las cosas exteriores al sujeto son captadas por él a través de los sentidos, de los que ya desconfiaba el filósofo griego Platón, que distinguía una realidad sensible e imperfecta captada por los sentidos, y el mundo de las ideas captadas por la razón, inmutables, eternas y verdaderas que eran el mundo real. La realidad puede ser muchas cosas y está ligada a nuestra percepción, así, la realidad puede ser aquello que consideramos hermoso, placentero o feliz y también lo opuesto, lo horrendo, lo triste y lo ingrato del mundo como lo conocemos.
Aquí tenemos a Platon y a Aristóteles, tomados de la famosa del extraordinario mural de Rafael. Veamos cual era el concepto de realidad del afamado discípulo de Platon:
Aristóteles distingue la potencia del acto. Cuando esa posibilidad se concreta, surge una nueva realidad. Por ejemplo, la semilla es en acto semilla, y esa es la realidad, aunque en potencia pueda ser árbol, cuando lo sea, esa será su realidad. Sin embargo, la física cuántica nos plantea una posibilidad diferente, casi opuesta y quizá más bien Kantiana como veremos en un momento. Entonces. recalcando lo dicho por Aristóteles: la semilla es en acto semilla, aunque en potencia pueda ser árbol y así, buena parte de la construcción de la realidad tiene origen en el acto que acontece en nuestro permanente presente, asiéndonos responsables individual y colectivamente de la construcción de la realidad sea ésta hermosa u horrenda. Volviendo a nuestros filósofos, Sabemos que el maestro de Aristóteles tenía una concepción muy diferente que algunos consideran casi fantasiosa, sin embargo, preguntémonos por un momento lo siguiente: ¿Y si Platón tuviera razón y la realidad tangible, aquella que por común acuerdo aceptamos como verdadera, fuese una proyección ilusoria?
No es tan descabellado si consideramos que en este momento experimentamos otras formas de realidad aunque acontezcan en lo que llamamos virtualidad. De lo cual se desprende la inquietante idea de que el mundo proyectado desde la realidad arquetípica de Platón pudiera ser un forma muy sofisticada de simulación virtual.
En donde los múltiples modelos de sillas que conocemos en lo que nuestro filosofo denominó realidad sensible, no sean más que una mera derivación ilusoria de la silla arquetípica de la realidad inteligible.
Por lo que podemos deducir que se trata de una proyección de ese utensilio absoluto desde la realidad inteligible. Por tanto, la cuchara no se doble nos doblemos nosotros. Entonces, si aceptamos esa posibilidad, nosotros podríamos modificar la realidad como si de una cuchara maleable se tratara. Suena maravilloso, pero hasta aquí sigue siendo apenas otra hermosa utopia, ya que cualquiera podría con justificada razón argumentar que esa simulación está compuesta por átomos que implican lo que denominamos materia y que esta es más cierta que las ideas de Platón. Aunque también podríamos recordar que la realidad virtual que crean los ordenadores también está compuesta por átomos. Un famoso y reiterado experimento realizado en el ámbito de la física cuántica sugiere que no existe una realidad independiente de su observación;aparentemente la conciencia actúa sobre las partículas subatómicas, modificando sus estados cuánticos.
El experimento de la doble rendija se lo debemos al Sr. Thomas Young un inglés que con apenas dos años ya sabía leer y con seis había repasado los textos Bíblicos dos veces, con catorce estudiaba griego, latín, francés, italiano, hebreo, caldeo, sirio, samaritano, árabe, persa, turco y amhárico.
El experimento de la doble rendija, fue realizado por el Sr. Young en 1801, en un intento de discernir la naturaleza corpuscular u ondulatoria de la luz. Young, comprobó un patrón de interferencias en la luz procedente de una fuente lejana al difractarse en el paso por dos rejillas, resultado que contribuyó a la teoría de la naturaleza ondulatoria de la luz. Sin embargo, el experimento sólo pudo ser puesto a prueba a nivel cuántico en el siglo XX.
Este experimento es considerado por muchos como la llave que abre la puerta de los secretos de la cuántica.
Este experimento es considerado por muchos como la llave que abre la puerta de los secretos de la cuántica.
Este señor es Masaru Emoto un autor japonés conocido por sus afirmaciones de que las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un volumen de agua influirían sobre la forma de los cristales de hielo obtenidos del mismo. Según Emoto, la apariencia estética de los cristales dependería de si las palabras o pensamientos son positivos o negativos Los experimentos de Masaru Emoto eran tan simples como sorprendentes. Consistían en embotellar muestras de agua de un mismo origen y etiquetar las botellas con diversas palabras palabras o exponerlas a distintas situaciones. Pasadas varias horas, las botellas eran refrigeradas y luego se tomaban muestras de agua congelada y se fotografiaba con un microscopio electrónico. Una botella, por ejemplo, podía estar etiquetada con la palabra de carácter positivo y otra con carácter negativo. La fotografía de un cristal asociado a una etiqueta positiva mostraba formas simétricas y colores agradables mientras, las fotografías obtenidas de cristales asociados a palabras negativas generalmente mostraban formas asimétricas y colores desagradables. Una situación análoga se producía al exponer las botellas de agua a distintos ámbitos sonoros. Esta fotografía corresponde a una muestra obtenida de agua expuesta al Ave María de Schubert. El cristal posee una belleza innegable. En este caso podemos ver el resultado de los experimentos correspondientes al agua expuesta a la música de Bach y del Heavy Metal. Las imágenes en ambos casos son elocuentes y no requieren mayores comentarios. Estas fotografías corresponden a muestras del pantano de Fujiwara, antes y después de pronunciar una oración. La religión aquí no es relevante, pudo haber sido cualquiera, los destacable es el efecto transformador de las moléculas de agua. De manera que el punto esencial de las teorías de Masuro Emoto consistía en que el pensamiento humano, las palabras, la música, las etiquetas en los envases, influyen sobre el agua y ésta cambia. Si el agua lo hace, nosotros que somos 70 - 80% agua deberíamos comportarnos igual.
Después de todo, nuestro cuerpo está compuesto por átomos que pueden comportarse como los que pasan a través de la doble rendija de la que ya hablamos.
¿Se podrían explicar así fenómenos tales como los milagros? ¿Es acaso lo que llamamos Qì? ¿Voluntad? ¿Fe? ¿Autosugestión? Veamos otro ejemplo:
Aquí vemos un control remoto convencional, como los que tenemos en casa, pero existen otros más sofisticados, originalmente concebidos para personas con discapacidad motriz y que ahora se implementan en otras áreas.
El 30 de abril de 2013 la página web de CNN en Español publicó un artículo con el siguiente título: Pilotea un helicóptero con tus ondas cerebrales
Y cito: El control remoto de ondas mentales equipado con una diadema de electrodos de electroencefalografía puede registrar la actividad eléctrica a lo largo del cuero cabelludo. “Cuando concentras tu mente en algo, ya sea una ecuación matemática o la letra de una canción, tu cerebro emite señales eléctricas (...) La diadema registra esas señales y las transforma en órdenes de vuelo”, explica Steve Cattelotti, director y uno de los fundadores de Puzzlebox, la empresa con base en San Francisco y creadora del proyecto.
A estas alturas, y a la luz de lo antes expuesto, todo parece indicar que somos responsables del mundo en que vivimos, ya no podemos culpar al destino, a las circunstancias, al azar, a un hado siniestro o a una deidad caprichosa de nuestras calamidades, sean estas guerras o incluso enfermedades. En todo caso, parece ser que el don creativo no es de la exclusividad de los artistas, sino parte de la naturaleza humana y por tanto la responsabilidad es sólo nuestra y en nuestras manos está la capacidad de construir la realidad que deseemos. Así que preguntémonos honestamente: ¿QUÉ REALIDAD QUEREMOS CONSTRUIR?